
Y las brasas de mi pipa se retuercen indefensas ante la inminente legada del señor que lo arrasa todo… desarman y sangran las manos proletarias de dolor, de hambre, de sudor, de miradas que intentan traspasar el porlen que flota ante sus rostros que rebalsan y reflejan la injusticia… rebalsan y reflejan silenciosamente…mientras las lagrimas se esfuerzan por salir de esos ojos secos por el polvo que intercepta su mirada… esas manos cuarteadas escarban en la vida… buscando algo que sea alcanzable… tangible... amable… y tiemblan y tantean en silencio… esas manos que tantas palas levantaron construyendo pilares tan duros como su dolor… esas manos que alisaron murales tan altos e inalcanzables como sus sueños… esas manos que al final de este relato ya no son capaces de distinguir una áspera piedra de un capullo de rosa…





