
Atravesar los muros como si fueran nubes... Socavar en a la mismísima maldad para dejarla frágil... Inconclusa... Silenciosa... Abjecta... Y yo... Suspicaz, esperando el alba apócrifa que me eleva hasta el fuego abrazador... Simplemente inusual... Sin mas cenotafios, porque los muertos están allí... No los ves? Claro... Contemplando de cerca el Lirio misterioso, buscador de sus propios ensueños, asesina de tristezas aberrantes... Fascinada... Me indica el camino, pero yo... Suspicaz, espero el alba... Y la contemplo... Fascinado... Oigo sus palabras enredadas en un significado oculto pero tan visible... Ojala no concluya nunca el maldito monologo de sus ojos... Pero su piel intocable, como si acérrima fuese, parece llamarme en susurros impecables... Y pasan los años... La maldad siguió socavada tratando de resistir a la tempestuosa alegría... El alba nunca golpeó mi ventana intentando entrar... Pero lo más curioso: Es que el Mágico Lirio nunca intento, siquiera, marchitarse... Curioso... Si...
